En la tarjeta la palabra está sola, sin contexto, y la propia tarjeta es la pista: la ves y recuerdas la traducción. En el habla no hay pista: la palabra llega dentro de una frase, en el tiempo y el caso que tocan. Las historias y los diálogos ponen la palabra justo en esas condiciones.
Historia: la palabra en un texto seguido
Cada historia se arma con las palabras de tu mazo, las que estás aprendiendo ahora. Lees un texto seguido y encuentras palabras conocidas en un entorno nuevo: en otro caso, junto a un verbo, dentro de una expresión.
- Las palabras resaltadas se tocan: aparece la traducción.
- Cualquier palabra se puede seleccionar y mandar al mazo con «Aprender».
- La gramática entra de fondo: ves la forma correcta antes de aprender la regla.
Diálogo: la misma habla, pero en réplicas cortas
El diálogo se lee igual, solo que el texto está partido en las réplicas de dos personas. La traducción de la réplica está bajo un desenfoque: primero la lees en el idioma que aprendes y luego te compruebas con un toque. Las palabras resaltadas funcionan como en la historia.
Ejercicios bajo cada material
Tanto la historia como el diálogo llevan debajo dos ejercicios sobre las mismas palabras: «Emparejar palabras», para formar pares de palabra y traducción, y «Componer frases», para armar tú mismo una frase del texto. Leer es la mitad del trabajo; la otra mitad está en los ejercicios.
Qué cuenta como resultado
Por los niveles de dominio la palabra sube solo en las tarjetas de aprendizaje y repaso: el ejercicio bajo el material no los mueve. Aquí el resultado es otro: una palabra que lograste usar en una frase viva, no solo reconocer en una lista.